sábado, 27 de septiembre de 2014

Maduro y su errado criterio ambiental



Por Gilberto Carreño
Una manera muy elemental de entender  el significado de la palabra ambiente, lo recoge la sencilla y muy práctica expresión  “ambiente es todo lo que nos rodea”, independiente de la cientificista que nos habla del conjunto de factores físico, químicos y biológicos que interactúan y se modifican entre sí.

Consideramos que la primera definición es la más práctica para abordar los asuntos que tienen que ver con el manejo de los distintos aspectos relacionados con las funciones de procurar una mejor calidad de vida en nuestro entorno inmediato, mediato y global.

Porque cuando hablamos de todo lo que nos rodea, y nos incluye, nos estamos refiriendo a dos componentes básicos del ambiente; en primer lugar, la naturaleza, donde encontramos todos los recursos bióticos y abióticos que la conforman; en segundo término, lo creado por el hombre o sociocultural, donde figura por una parte la infraestructura de obras y servicios (viviendas, vialidad, sistemas de recolección y abastecimiento de aguas, electricidad, sistemas de salud y seguridad, entre muchas otras) y por la otra el agrupamiento humano, condición innata del ser viviente en su afán de interrelacionarse con los otros individuos de similar condición y necesidades. Es decir, el componente sociocultural es el aporte del hombre, en su incesante búsqueda de desarrollo y bienestar.

Fue por esta razón que, según tengo entendido, en aquellos momentos difíciles por los que atravesó Carlos Andrés Pérez durante su segunda presidencia, el llamado entonces Consejo de Notables, integrado entro otros por Arturo Uslar Pietri y otras altas personalidades de la vida del país para asesorar al jefe del Estado sobre las reformas urgentes para enrumbar al país hacia un mejor funcionamiento , en su recomendación al jefe del Estado figuraba entre otras  la de concentrar todas las funciones relacionadas con estos componentes sobre los que hemos hecho referencia (naturaleza y sociocutural) en un solo despacho, y era precisamente en el ministerio del Ambiente.

Es decir, de esta manera, tanto el manejo del patrimonio ambiental y ecológico de la nación, como el desarrollo de la infraestructura vial y de viviendas, entro muchos, quedarían regidos por un despacho que es, precisamente,  el más llamado a vigilar y garantizar el mantenimiento del equilibrio ambiental entre sus componentes básicos. Así de sencillo y, en consecuencia, bien pudiéramos hablar  con mucha propiedad de desarrollo socioambiental.

Por eso considero que el tema que hoy se discute a raíz de la muy errada decisión del presidente Maduro de subordinar el área ambiental a un despacho que prioriza la construcción de viviendas mediante procedimientos antiurbanísticos  y antiambientalistas, que han venido denunciado los expertos con mayor propiedad, debería ser objeto de un verdadero debate público que permita la participación de todos quienes puedan arrojar luces sobre esta materia, porque sería realmente lastimoso y un grave retroceso para la causa ambiental nacional y mundial, la eliminación práctica de lo que fue el primer Ministerio del Ambiente de Latinoamérica.

Creo que esta es la causa que debe encontrarnos unidos a todos quienes nos preocupamos por este aspecto de la sana vida del país y del propio planeta.

@GilbertoCarreo